Desarrollo bucal

¿Dedo o chupete?

¡Una elección que puede contrariar a algunos padres! Entre los pequeños miedos, las grandes penas y los dientes de leche que no tardarán en salir, no siempre será fácil consolar al bebé…

Algunos bebés nacen con una succión más desarrollada que otros. Con el pulgar o el chupete, el bebé trata de encontrar todo el placer que siente cuando toma el pecho o el biberón con comodidad, sanidad y seguridad.
Cuando su necesidad de tomar el pecho esté saciada, el bebé estará más tranquilo y se encontrará mejor, por ejemplo, se dormirá más fácilmente.

Mucho más ergonómico que el pulgar, el chupete promueve el sano desarrollo del paladar minimizando el riesgo de deformación de las mandíbulas y la mala posición de los dientes.
Además, el chupete se abandona a menudo más pronto que el dedo pulgar (entre 3 y 5 años para el chupete contra 6 y 8 para el pulgar), y generalmente es más limpio que las manos de un pequeño que está en pleno descubrimiento y lo toca todo.
Además, le resultará más fácil hacerle abandonar el chupete, por ejemplo, confiscándolo simplemente a ciertas horas del día. El pulgar, en cambio ¡es mucho más difícil, por supuesto!

En cualquier caso, tenemos que aceptar que el niño utilice tanto el pulgar como un chupete adecuado debido a su necesidad de succión.
Además, tenga en cuenta, que muchos niños tienen deformidades maxilares sin haber chupado el pulgar o un chupete.