Los consejos

El paseo, una bocanada de aire fresco

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En el transcurso de los meses, curioso por cuanto le rodea, su bebé apreciará cada vez más los paseos.

Cada salida es enriquecedora y es una ocasión para que el bebé encuentre nuevos rostros, nuevos olores (las flores…), para que se familiarice con nuevos ruidos (el canto de los pájaros, los gritos de los niños en el parque…) o nuevas sensaciones (el aire del viento, el calor de los rayos del sol…)

 

El paseo debe ser diario, para el bienestar de su bebé.

Las salidas acostumbran al bebé a los cambios de temperatura y estimulan las defensas de su organismo. Le dan el aire, el sol y la luz que necesita.


Pero, cuidado ¡Han de seguirse algunas reglas básicas!

El bebé es mucho más sensible que los adultos al calor y al frío.


En invierno, vístalo caliente y procure cubrirle bien las extremidades. Desconfíe del viento y de las corrientes de aire. En período invernal, es preferible sacarlo a las horas más soleadas de la jornada: Entre las 11 de la mañana y las 4 de la tarde.

En verano, póngale un sobrero en la cabeza o una sombrilla en la silla y proteja su piel del sol. Prefiera los paseos matinales: Antes de las 11 de la mañana o al final de la tarde (hacia las 5 o las 6).


El mar:

El aire cargado de yodo es excelente para la mayoría de los bebés (excepto para los niños nerviosos, que tendrán dificultades para dormirse). Puede usted pasear al bebé cuanto desee por el borde del mar en su cochecito o su silla. Sin embargo, la playa (y, por lo tanto, el sol) es el enemigo número 1 del bebé. Siempre ha de proteger a su hijo del calor y de los rayos del sol, dándole de beber regularmente, protegiéndole la piel con crema solar y poniéndole una camiseta y poniéndolo bajo una sombrilla.


La montaña:

En invierno: es preferible la montaña de baja altitud (entre 700 y 900 metros); pasada esta altitud, algunos bebés puede tener el sueño trastornado y esto puede ser desaconsejado para los bebés con problemas ORL.

En verano: se puede subir hasta 1.500 metros teniendo cuidado con las quemaduras y con la radiación solar pronunciada en esta altitud.

En verano y en invierno proteja la piel de su bebé y sus ojos (las gafas son indispensables) aunque no haya nieve.

Y no olvide nunca: el sombrero o la gorra en verano; los guantes y el gorro en invierno.


Esté a la escucha de su bebé y enseguida se dará cuenta de lo que más le conviene: mar, montaña o campo.


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